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TREE-FARM-TOKEN

Si algo podriamos señalar de la experiencia en la creación, crecimiento y posterior caida de Tree Farm Token, es que a la hora de crear un activo digital vinculado a un activo del mundo real todas las expectativas pueden enterrarse cuando dentro de una alianza entre Compañías las prisas o la falta de paciencia en temas no claros como la regulación ante el Organismo regulador hacen acto de presencia.

El gran aporte medioambiental de la caoba, unido a su alto valor financiero posicionaba a TREE FARM TOKEN como una oportunidad de inversión de alta rentabilidad e importante impacto ecológico y social. La viabilidad para el desarrollo, explotación y comercialización de una plantación de Caobas, en veinte fincas en República Dominicana, en el transcurso de diecisiete años estaba asegurada, entonces, que fallo?

Recapitulemos, y hagamos un análisis de todo.

Para entender que falló en la primera intención de la Compañía debemos recapitular, la propuesta de valor de Tree Farm Token. El objetivo de TREE FARM TOKEN era ofrecer a inversores de todo el mundo la posibilidad de participar en un proyecto eco-sostenible de alta rentabilidad y bajo riesgo de inversión. Tree Farm Token desarrollaba, gestionaba y comercializaba una plantación de 2.600.000 árboles de caoba en un terreno de 2.000 hectáreas, dividido en fincas autosuficientes.

El proyecto se pudo arrancar porque la Compañía propietaria del activo ya contaba con una finca de 96 Hectáreas y 100.000 caobas plantadas en República Dominicana, la cual podríamos considerar como experimental. En esa operación la Compañía adquirió una valiosa experiencia en materia de terrenos, cultivos y gestión de fincas en el país.

A partir de esta base empezamos a trabajar en la configuración del producto. Pero para trabajar en una representación digital del producto teníamos que comprobar que los macrodatos y los microdatos de la operación agroforestales eran correctos. Para ello nada mejor que consultar antes de un auditoría con los expertos en este tipo de plantación. Eso hicimos y nos encontramos los primeros problemas entre esa triple alianza entre compañías. Los números del marco de plantación de los árboles por metro cuadrado en las hectáreas de la finca no cuadraban, tampoco el DAP del arbol, que esto es el diámetro de crecimiento por año. Con lo cual se nos caía la alta rentabilidad.

Esto se consiguió ajustar a través de auditorias externas y un gran trabajo por parte de todo el equipo.

Mientras ajustábamos los macro datos financieros se trabajaba en la configuración del producto, El TFT Token. Para crear el TFT token tuvimos que conceptualizar varios prototipos hasta llegado el punto que me dí cuenta, que si queríamos tener un producto que vender de forma legal a inversores de todo el mundo, tendríamos que clonar un producto financiero legalizado dentro de un contrato inteligente. Es decir, implementar estas características del documento tradicional legal en el contrato inteligente.

De hecho, solo cuadraba uno conocido, el bono de deuda. Ya que la intención de Tree Farm Token era financiarse con el rendimiento de árboles futuros para el desarrollo de las fincas. Entonces había que crear un contrato inteligente híbrido en el que se contemplara la entrada de liquidez basada en deuda para después devolver el capital con intereses.

La idea era que a medida que se fueran cortando árboles y vendiendo al mercado, se irían repartiendo los dividendos entre los propietarios del TFT token.

A la vez que se trabaja en todo esto, se trabaja de forma paralela en las negociaciones con los fondos de inversión. SI bien es cierto que un token de seguridad en Europa o en España, por ejemplo, es un producto quizás demasiado avanzado para los inversores, en los Estados Unidos son los propios fondos de inversión los que acuden a ti muy interesados en listar en sus bases de inversores productos de este tipo. Con lo cual no fue difícil cerrar con un fondo de inversión, bastante conocido pero aun confidencial, la entrada de Tree Farm Token en su cartera de mas de 20,000 inversores, lo cual aseguraba levantar en torno a 30 millones.

Definitivamente el engranaje había funcionado, y todo parecía que funcionaba.

No solo diseñamos uno de los primeros contratos inteligentes hibrido del mundo, si no que además creamos uno de los primeros modelos de negocio aplicados a la tokenización de activos: el modelo de negocio de bóveda y contrato inteligente. Si necesitas el código del smart contract puedes contactar con Alexis Texeiro a través de su perfil en Linkedin.

Hasta que se inició la due dilligence y todo saltó por los aires. Los problemas burocráticos para regular un producto subyacente en la legislación dominicana parecían incompatibles con las actuales normativas estadounidenses, y esto afectó al acuerdo entre empresas, además de a la ruta del proyecto.

Actualmente la empresa dominicana esa trabajando en volver a iniciar la conceptualización del proyecto bajo otro nombre.

Os dejo a continuación un vídeo, para que veais la dimensión que tenía el proyecto y la pena de haberlo conseguido todo hasta que nos dimos de cabeza con la regulación.

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